28 de abril 2021. Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo

Si siempre ha sido importante preservar la Salud física y mental de los trabajadores, es obvio que la pandemia de COVID-19 ha provocado, durante este último año, un considerable incremento de ansiedad, miedo y preocupación en la ciudadanía y, especialmente, en el mundo laboral.

Los trabajadores, pero también los empleadores y las organizaciones, han tenido que afrontar de manera disruptiva los cambios asociados con los riesgos sanitarios de la pandemia y la incertidumbre sobre la envergadura y duración de la crisis sanitaria y económica que ésta ha provocado.

Aunque ha afectado de forma desigual a unos sectores y otros, a unas categorías de trabajadores y a otras, en general, se han podido apreciar radicales cambios que han afectado a la propia estructura de las organizaciones y los procesos y condiciones de trabajo.

Muchos trabajadores, de los más variados sectores han perdido su empleo o se ven seriamente amenazados por la posibilidad de perderlo en un futuro cercano.

Muchos empresarios, sobre todo pequeños, medianos y autónomos han tenido que cerrar sus negocios o, también se ven seriamente amenazados por la posibilidad de tener que cerrarlos.

Y tampoco son pocas las grandes corporaciones (en finanzas, distribución, industria, etc.) que, sin duda afectadas por Covid-19, pero en muchos casos, más relacionado con la transformación digital, la globalización y otros procesos económicos presentes antes de la pandemia, están abordando reestructuraciones laborales con fuertes repercusiones en las condiciones de trabajo y el mercado laboral.

En el mejor de los casos, muchos trabajadores se han visto en la necesidad de trabajar en casa exponiéndose a nuevas condiciones laborales y a riesgos psicosociales específicos, que como señala la OIT pueden estar relacionados con “el aislamiento, la prolongación de la jornada laboral, la falta de un espacio de trabajo adecuado y equipado, y un posible solapamiento de las obligaciones profesionales y familiares”.

La salud laboral y el bienestar de los trabajadores en las organizaciones, públicas y privadas, van a ser, si cabe, más determinantes en la, esperemos cercana, época post pandemia. Generemos las condiciones para que el objetivo que plantea la Organización Mundial del Trabajo de «Anticiparse a las crisis, prepararse y responder: Invertir hoy en sistemas resilientes de seguridad y salud» sea posible.

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