CONTEXTO COVID-19 Y PSICOLOGÍA ECONÓMICA

En un contexto tan particular como el marcado por la irrupción de  Covid 19, nadie puede poner en duda la conveniencia de las intervenciones de las psicólogas y psicólogos  para prevenir y paliar las nefastas consecuencias de la pandemia sobre la salud mental.

Pero, además de este destacado papel de la psicología en la reducción del malestar generado por la aparición de la pandemia y sus consecuencias sobre el bienestar de las personas, la psicología y concretamente,  la psicología económica, puede contribuir positivamente en generar o mantener comportamientos adecuados orientados a frenar la propagación del virus.

Actualmente, más que nunca, se está hablando de la estrecha relación entre el comportamiento, la salud y la economía. Es un buen momento para analizar las posibles relaciones entre comportamiento humano, Covid 19 y Psicología Económica. El comportamiento humano, adquiere, ahora más que nunca, un papel determinante en aspectos tan importantes como la salud, el bienestar, la situación financiera, la formación y las relaciones sociales, propias y de los demás.

La economía conductual o psicología económica, se puede definir como el estudio científico de las conductas económicas (Quintanilla y Bonavia, 2005). También, de cómo los factores psicológicos, sociales o cognitivos afectan a las decisiones de los individuos, los grupos y las organizaciones .

Las aportaciones de la psicología económica, en la actualidad, señalan que la detección de los sesgos que influyen en la toma de decisiones, su diagnóstico y el consecuente diseño de intervenciones simples, puede contribuir positivamente para mejorar y orientar la toma de decisiones. De esta forma, con la ayuda de los denominados “nudges” o “empujones”, se conseguirá que las decisiones tomadas resulten más beneficiosas, tanto individual como colectivamente.

Aunque, desde los postulados de la psicología económica es habitual escuchar que nos comportamos de forma irracional, la gran mayoría de las ocasiones, las acciones que realizamos responden a una toma  de decisiones adecuadas y en su momento.

No obstante, hay ocasiones en las que la aversión a la pérdida, el exceso de optimismo, la pereza o procrastinación o, simplemente, la falta de atención, hacen que tomemos decisiones inadecuadas. Estas decisiones inadecuadas generan situaciones perjudiciales para nosotros mismos y para los demás.

Quintanilla, I. y Bonavia, T. (2005).  Psicología y Economía. Universitat de València. Servei de Publicacions.

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