“Demorar la satisfacción inmediata es una capacidad cognitiva que puede adquirirse”.

https://observatorioeconomiaconducta.org/el-sillon-del-observatorio-con-adrian-navalon/

El test de la golosina. Cómo entender y manejar el autocontrol

Walter Mischel, 2015

“Si Adán y Eva hubieran logrado enfriar las ardientes tentaciones que se les presentaron habrían podido permanecer más tiempo en su jardín”.

El argumento principal de este libro es que “la capacidad de demorar la satisfacción inmediata es una capacidad cognitiva que puede adquirirse”.

A mi entender, además de las incuestionables aportaciones de psicólogos como Kahneman para la #economiadelaconducta o la #psicologiaeconomica, Mischel, también psicólogo, pone de manifiesto el valor del autocontrol en la toma de decisiones y cómo éste se puede modificar a lo largo del tiempo.

En sus estudios sobre la conducta de niños pequeños, cuyo fin era evaluar la fuerza de voluntad, se ofrecía a un niño de 4 años una golosina y se le decía que podían escoger entre comérsela de inmediato o esperar 20 minutos, en cuyo caso, podrían comer dos.

Unos niños eran capaces de esperar y otros no. Mischel los siguió hasta la adolescencia e informó que los que habían resistido la tentación eran más equilibrados, obtenían mejores notas, su competencia social era mayor y su autoestima más elevada.

La capacidad de demorar la gratificación parecía predecir mejor el éxito en el futuro que cualquier otro rasgo de personalidad medido previamente.

Estos trabajos, además de ofrecer pistas claras para entender un poco mejor el comportamiento humano frente a la toma de decisiones, también cambiaron el rumbo del estudio de la personalidad y la manera en que se utilizaban los perfiles de personalidad en procesos como los de selección de personal.

El libro, publicado en 2015, no es ninguna novedad, pero he querido aprovechar la publicación del «Sillón» en el Observatorio de economía de la Conducta para referirme a él, en unas fechas de principio de año, en las que, generalmente, aprovechamos para hacer una serie de buenos propósitos. Muchos de ellos, se esfumarán rápidamente porque no es nada fácil renunciar a las comodidades y placeres inmediatos en aras de bienestar o bienes futuros.

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